lunes, 9 de febrero de 2009

Televisión - MadMen


En el corazón de Manhattan, el tormentoso pero apacible Don Draper es la cabeza creativa de una gran compañía de publicidad en los años 60’. Acompañado siempre por un cigarro, disputa constantemente entre su propia felicidad, enmascarada por una perfecta familia en los suburbios de la ciudad, y el buscar el bienestar y tranquilidad del pueblo de Estados Unidos a través de los productos que trata de vender.
Un impecable guión hace de esta serial un ejemplo exacto de un drama. Este género, como lo concebimos hoy, es una serie de conflictos que se presentan de forma seria y, en algunos casos, trágica por medio de un diálogo. Según lo que hemos visto en clase de Cultura Mediática, clasifiqué esta serial como tal, ya que su tema tratado es de esa índole, siendo muy potente el conflicto entre los personajes y el choque entre la mentira y la verdad.
La temática está centrada en la publicidad como industria, recientemente consolidada como tal tras el boom de la segunda guerra mundial, creando necesidades para las amas de casa y la gente, y buscando los mejores métodos para venderlas. Lo interesante es que ésta búsqueda que hace Draper, se prolonga hasta su vida personal, tratando de venderse a sí mismo la felicidad que conllevan los perfectos productos que rodean su vida.
Es sin duda una serial, ya que al finalizar cada capítulo, que es una prolongación del anterior, deja al espectador en el Cliff hanger, o sea, con las ganas de ver el siguiente capítulo.
Los siguientes pasos de la transmisión serían, tal como otros programas del mismo estilo, esperar una respuesta positiva del público y continuar con la dinámica de serial, con la que ya funciona ahora. Y considerando que ya tiene un Globo de Oro en su espalda, es de esperar que dure más tiempo sin resolverse el conflicto principal.
En definitiva, esta clara muestra del mundo interno de la competencia laboral del campo de la publicidad es un perfecto ejemplo para nosotros, comunicólogos futuros, ya que nos da una cierta imagen, si bien no contingente, de que la comunicación, en el fondo, acarrea mucho más que sentirse parte de un medio, sino también la ferocidad que este conlleva.

No hay comentarios:

Publicar un comentario